miércoles, 20 de enero de 2010

volviendo a jupiter



fotografía: Anna Ibarra.
Maquillaje: Rosa Delia Gonzalez Rubio.
Modelo: Christian Kathian.

Suena extraño decirlo, pero si, ya he estado en jupiter y fue una gran visita. Para ser sincera no fue nada facil, primero tuve que bajar de la montaña rusa.
Mi boleto a jupiter lo encontre pegado al refrigerador, con un monton de números anotados y una nota que decia que no me iba a extrañar, fue feo, triste, desepcionante. Pero eso no dejaría que mi plan se desvaneciera como se desvanecen las ganas de atravesar sus pupilas y respirar el aroma a menta que lo envuelve. De ahi me fui a buscar a la mujer invisible.
Despúes tome la ruta mas cercana al cafe mas cercano, cosa que me llevo a conocer a Gabriel... pianista de la constelación de orion. El no habla solo tiene notas, sonidos, miradas y sinfonias. Pero eso bastaba para entenderle... el es bueno contando risas, inventado vidas y diseñando rostros y su gusto por la comida definitivamente es de impresionarse.
Me despedi de el teniendo ganas de no olvidarlo. Me dirigi a la libreria para comprar otra vida de tinta sobre papel... ya sabia que libro buscaba, el problema es que aun no lo habia escrito, mi mejor amiga se sabe el nombre. Volvi a casa con el aire obligado a tocarme la piel, a secarme los labios; subi las escaleras, abri la puerta y me dirigia hacia mi proximo punto... 5 pasos hacia enfrente y con los ojos cerrados; lo senti cerca, me refiero a el estar cerca de vdd, al grado de casi estar tocandolo pero sin hacerlo. Abrí los ojos y fue como si no estuviera, como si viera mas allá de mi ... sabia que ese dia llegaria, pero no sabia que tan pronto. Siempre supe que si se fijaba bien, descubiria con detalle lo que soy... pero ¿cuando es pronto comparado con siempre? .
Ni si quiera quise tomar la maleta, solo tome el poco azucar que me quedaba y la barra de chocolate amargo que me comi llorando al llegar al everest. Y lo subi, mi salida era desde la punta, vaya esfuerzo que me tomo el llegar hasta ahi. Con las piernas entumidas y la vida congelada me fui a jupiter, solo me quede como minuto y medio y regrece. Mi llegada era Londres en la madrugada, siempre quise amanecer en Londres. Cuando desperte me di cuenta que era mas facil encontrarlo en un equinoccio que en el teléfono.

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